Especifico “para extranjeros” sencillamente porque no es lo mismo aprender y/o perfeccionar un idioma nuevo que estudiar tu propia lengua materna. No tiene nada que ver.
Me diplomé en turismo, ya que adoro todo lo relacionado con la diversidad cultural, la geografía, los idiomas, etc. Pero después de unos años trabajando en este mundo, necesité parar para saber hacia dónde tirar. Así que viajé durante nueve meses por Asia y Oceanía con mi pareja. Viajar durante tanto tiempo hace que sacies esa sed de aprender y descubrir otras maneras de vivir, escapes de la rutina y de tu realidad, vivas aventuras, te desafíes continuamente y crezcas personalmente. Este tiempo me permitió saber que tenía que seguir en contacto con todo este mundo que me apasiona. Y de repente, como una revelación, me di cuenta de que el español es el segundo idioma más hablado del mundo (en cuanto a hablantes nativos) y sin ningún tipo de duda me saqué el título de profesora de español como lengua extranjera (ELE).
Desde entonces no he parado de dar clases, ya sean particulares, en empresa, individuales o en grupos, presenciales o en línea. Y me encanta aprender de mis alumnos, ver cómo avanzan poco a poco, percibir cómo disfrutan del intercambio que se produce entre nosotros. Me gusta adaptar las clases -si es posible- a las necesidades de cada alumno, ya sean de conversación, con un fin específico, o graduales y según marca un programa.
Me encanta mi trabajo y continuamente hago planes y me ilusiono, reflexionando sobre cómo hacer llegar mis lenguas, a cuanta más gente mejor, a través de las redes sociales, ya que son el motor de todo hoy en día.